Reducción de autoanticuerpos patogénicos
Reduce la cantidad de autoanticuerpos, como la inmunoglobulina G y la inmunoglobulina M.
Durante una sesión de plasmaféresis, una centrífuga o equipo equivalente extrae una porción del plasma sanguíneo, separando macromoléculas responsables de patologías sanguíneas del paciente con objetivo terapéutico.
Las sustancias eliminadas incluyen aloanticuerpos, autoanticuerpos, citocinas, toxinas, proteínas monoclonales, lipoproteínas y otros componentes del plasma asociados a patologías de la sangre.
Estos dispositivos se han modernizado, dando lugar a una mayor sofisticación en la ingeniería biomédica de la plasmaféresis, con la creación de la plasmaféresis terapéutica con nanomembranas, nanoporos que permiten una filtración de la sangre más específica y menos traumática.
La Sociedad Americana de Aféresis (ASFA) evalúa las indicaciones clínicas de la plasmaféresis en diferentes áreas médicas. En el caso de la plasmaféresis por nanomembrana, sus características particulares amplían las indicaciones a muchas otras aplicaciones, entre ellas:
Reduce la cantidad de autoanticuerpos, como la inmunoglobulina G y la inmunoglobulina M.
Reduce los complejos inmunes, crioglobulinas y lipoproteínas presentes en el plasma.
Con plasma de donante, según las necesidades del paciente.
Reduce las citocinas y los factores de complemento asociados a procesos inflamatorios.
Modula las poblaciones linfocitarias, promoviendo el reequilibrio inmunológico del organismo.
Elimina toxinas exógenas y endógenas acumuladas en el organismo.
Permite una recuperación orgánica rápida y funcional en la fase aguda de muchas enfermedades.
Puede utilizarse de forma continuada en el seguimiento de enfermedades crónicas.
La filtración por nanomembrana requiere solo una aguja y un volumen extracorpóreo mínimo.
Es de suma importancia para la desintoxicación previa al uso de células madre mesenquimales.
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